Perfil grafológico del comercial
A partir del momento en que un producto, sea cual fuere, sale al mercado, se desencadenan una serie de fenómenos en torno a él, movimientos y actuaciones dirigidas a conseguir el fin último perseguido: lanzarlo al público, mostrarlo atractivo ante él… venderlo.
Un nuevo producto no debe pasar desapercibido, necesita una forma de llamar la atención, una imagen correcta, ajustada a sus finalidades, un atractivo que conecte y atraiga a la gente. Y parte de esa imagen ha de proyectarse en la persona que lo vende, en el comercial.
El comercial, no sólo debe identificar al producto, sino también identificarse con el producto. Asimismo, debe proyectar su imagen y la del producto hacia los posibles compradores del mismo. Diríase que hace de intermediario mediato entre el producto y el consumidor. Por tanto su perfil psicológico ha de basarse en una doble razón:
- Interna: Vocación comercial e identificación con la firma a la que representa.
- Externa: Habilidades sociales y orientación hacia el cliente.
Veamos los rasgos destacables de este perfil comercial:
- Dotes de comunicación: facilidad de palabra, buena dicción y capacidad para convencer, para llegar al otro y venderse como imagen de lo que representa.
- Orientación hacia el cliente: interés y aptitud para ayudar al cliente y ser capaz de satisfacer sus necesidades, presentes y futuras.
- Dinamismo: actividad, disposición para los viajes, para los continuos cambios, para afrontar retos.
- Sociabilidad: facilidad de contacto suave, empatía, extroversión.
- Iniciativa: visión y proyección de futuro, creatividad para aportar ideas nuevas.
- Inteligencia: buena memoria para rostros y nombres, claridad de ideas.
- Ambición (aún moderada): ganas de subir, de superarse a sí mismo cada nuevo reto, espíritu competitivo.
- Vitalidad: persona saludable, capaz de exponerse a constantes cambios consecuentes de viajes, como pueden ser la alimentación, climatologías, horarios, etc.
Grafológicamente, esto podría traducirse en:
• Comunicación: óvalos ligeramente abiertos a la derecha, escritura inclinada a la derecha, ligada o agrupada, margen derecho pequeño.
• Orientación a cliente: escritura curva, inclinada y proyectada a la derecha, ligada o agrupada, ligeramente ascendente, margen derecho pequeño.
• Dinamismo: escritura rápida, inclinada hacia la derecha, ligada o agrupada, margen derecho pequeño o inexistente, presión firme, firma situada a la derecha del texto.
• Sociabilidad: escritura curvilínea con óvalos ligeramente abiertos a la derecha, inclinación a la derecha y margen derecho muy pequeño o ausente.
• Iniciativa: originalidad en la forma, inclinación a la derecha, cohesión agrupada o ligada, finales de letra prolongados.
• Inteligencia: originalidad en la forma, escritura rápida, ligados frecuentes en zonas altas, presión firme, puntos de las ies en forma de acento o ligados a la letra siguiente.
• Ambición: tamaño grande, forma angulosa o semiangulosa, presión firme, pies o jambas prolongados, firma ascendente.
• Vitalidad: presión normal o firme, ausente de debilitamientos, rotos o torsiones.
Como vemos, el retrato escrito del comercial es fácilmente identificable por signos tan destacables como son la claridad, la curva y las marcadas proyecciones hacia la derecha.
• Claridad: Debe ser una imagen sincera, transparente, sin argucias ni ocultamientos, una imagen del producto, sin nada que ocultar.
• Curva: La unión entre producto y cliente debe ser una venta amable, un trato grato, una ligazón agradable. La curva entra en el proceso de seducción: es la forma en que el producto enamora al cliente.
• Proyección hacia la derecha: El producto requiere un avance, llegar al comprador; ahí está el impulso, de izquierda a derecha, el producto pasa a manos del cliente… ha transitado; el objetivo último se ha cumplido.














