Una técnica de re-educación escritural que ayuda a mejorar el aprendizaje
Cuando el ser humano ideó la forma de poner por escrito sus conocimientos, sus sentimientos, sus deseos, sus ambiciones, estaba creando también -quizá sin saberlo- una fuente de información acerca de su propio mundo interior.
Es decir, al crearse la escritura manuscrita no solamente se había iniciado una forma de transmitir información sobre el mundo en general, dejando constancia de ello en un pergamino o -más modernamente- en un papel, sino que el sujeto que realizaba el acto de escribir dejaba impresa una radiografía de sí mismo, de la parte más profunda de su persona.
En la actualidad, el profesional de la grafología intenta dar sentido a todo ese cúmulo de informaciones, que nos transmiten las actitudes, los sentimientos, las reacciones, las pasiones, incluso las anomalías psicológicas y las enfermedades del cuerpo
En esta ocasión, vamos a mostrar cómo podemos detectar, fácilmente y sin mayores contratiempos, algunas de las anomalías caracterológicas e intelectuales que muestran numerosos niños y adolescentes, y que se manifiestan en su escritura. Como creemos que se trata de un tema interesante para todos, iremos desglosándolo a lo largo de varios artículos, en los cuales vamos a ir mostrando algunos ejemplos de escrituras, e iremos indicando la sintomatología más imperante en cada una de ellas.
Comenzaremos indicando las distintas etapas que hay que ir superando antes de llegar a la escritura personal y autónoma, alejada de modelo aprendido. Estas etapas son:
1ª etapa precaligráfica
Esta etapa va de los 5-6 a los 7-8 años, y corresponde a los primeros cursos de escolaridad.
Ejemplo:

2ª etapa caligráfica
Va de los 8-9 a los 11-12 años. En esta etapa ya se manifiesta el dominio de la técnica grafica y se reproduce el modelo caligráfico aprendido, aunque esto no significa que se reproduzca con total fidelidad dicha técnica aprendida.
Ejemplo:

3ª llamada post-caligráfica
Esta última etapa va desde los 11-12 hasta los 16 años. Esta etapa coincide con la
adolescencia, por lo cual la grafía puede proyectar la desorganización que esta edad conlleva. Al final de esta etapa ya deben de consolidarse los rasgos de
autonomía que distinguen a la escritura adulta y personal.
Ejemplo:

A continuación, vamos a mostrar algunos ejemplos de grafías que revelan ciertas
sintomatologías que se proyectan en la escritura, y que son fácilmente
observables por profesores, orientadores, padres.
A) Escritura con retoques, enmiendas y tachaduras en el conjunto gráfico
Ejemplo:

Significado caracterológico:
• Falta de atención o de concentración
• Cansancio
• Impulsividad
• Afán de perfeccionismo
• Exigencia
• Inseguridad
• Dudas
• Deseos de claridad
B) Escritura con zona alta de las letras muy altas. Para la grafología, la zona alta de la escritura es la que nos habla del área intelectual e espiritual de la persona. Por tanto, se valora aquí la imaginación, la creatividad, las ideas como tales, lo superior en general.
Ejemplo:
Significado caracterológico:
• Mucha dispersión
• Si la presión de la escritura es débil, proyectará escasas posibilidades de llevar a cabo lo imaginado
• Persona poco práctica
• Escasa voluntad, piensa que va hacer algo, pero se queda en la mera idea
• Manifiesta ambición intelectual
• Muy idealista
Las sintomatologías comentadas pueden llegar a impedir a muchos jóvenes, en el mejor de los casos, el avance deseado en su desarrollo educativo.
Tanto estos como otros síntomas tienen solución, y precisamente por ello queremos ponerlo de manifiesto, ya que una ayuda puntual por parte de un profesional puede contribuir, en gran medida, a corregir toda clase de anomalías escriturales, y a superar las causas internas que las producen.
Importante: queremos destacar, una vez más, que para emitir un diagnóstico preciso acerca de un determinado tipo de letra, es necesario que ésta presente un cierto número de rasgos significativos, y no sólo algunos.
Consuelo Anguix
Maestra/Grafóloga














