Mala caligrafía (digrafía)
A lo largo de la vida cotidiana, a menudo nos encontramos con que hay muchos niño y jóvenes que no muestran su verdadero potencial intelectual, pues su letra, su grafía, presenta una calidad deficiente. Es sabido que la escritura, junto con la palabra, conforma nuestra manera de expresarnos. Tanto la una como la otra son indispensables para hacernos entender y comprender por los demás.
Es evidente, como hemos señalado, que existen muchos jóvenes cuya escritura no tiene la claridad que debería, aunque también es evidente que esto también les sucede a los adultos. Pero, en el caso de los jóvenes, tal circunstancia tiene mayor incidencia en sus actividades escolares, ya que, por un lado, la están utilizando continuamente y, por otro, en muchos casos es motivo de malas notas, e incluso de reiterados suspensos.
Ahora bien, el motivo de que tengamos mala letra no obedece a un sólo motivo, sino que depende de varias razones:
1ª Porque la psicomoticidad fina no está bien desarrollada, y esto nos impide efectuar de forma precisa los movimientos escriturales que hacemos con la muñeca y con los dedos.
2ª Porque no ponemos el suficiente interés en imitar el modelo que
nos enseñan en la escuela.
3º Porque nuestra letra, además de ser un medio de comunicación, como manifestamos antes, también nos revela cómo es nuestro carácter o nuestra personalidad. Por eso, cuando nuestra letra se ve rara, o es de difícil comprensión, o está mal estructurada, o cuando nos “comemos” palabras, sílabas, etc., en realidad estamos comunicando que tenemos alguna disfunción de tipo personal o intelectual, tal como dislexia, precipitación, nerviosismo, irritabilidad, dispersión, despistes, y muchos otros síntomas que indican nuestro real estado interior.
Por ello, cuando un grafoterapeuta ve una escritura, lo primero que llama la
atención es el motivo de la deficiente construcción de esas letras. Y, a partir
de ahí, procura corregir ese motivo, bien sea éste de origen psicomotor, o
bien sea de origen psicológico. Si se trata de la primera circunstancia, se
prescriben unos ejercicios de psicomotricidad, junto con ejercicios de grafoterapia. Si, por el contrario, no existen problemas de motricidad, se busca la corrección de la escritura con sólo ejercicios de grafoterapia.
Para ilustrar mejor lo que hemos puntualizado, a continuación mostramos un ejemplo de letra mediante los convenientes y adecuados ejercicios de grafoterapia.
niño: 9 años
sintomatologías: disgrafía, introversión, timidez, cierta agresividad
Antes del tratamiento

Tres meses después y continua el tratamiento

Para resolver estos problemas de mala letra, y sus consecuencias académicas y vitales, la grafoterapia aparece como una importante herramienta, pues permite superar, de forma fácil y nada traumática, todos y cada uno de los baches en que pueden caer nuestros hijos. La grafoterapia, en definitiva, las mejoras y avances que se consiguen con está técnica no se pierden, además, permite afrontar con éxito la solución de muchos problemas de aprendizaje en el ámbito escolar.
El tratamiento de Grafoterapia se puede seguir de forma presencia y a distancia y consiste en la realización de unos ejercicios escriturales personalizados. Es importante señalar que cada persona manifiesta los síntomas de forma eminentemente personal y, por lo tanto, el tratamiento debe ser -y es- personalizado.














