La inteligencia emocional aplicada al mundo empresarial
La inteligencia emocional es el conjunto de capacidades que nos permite resolver problemas relacionados con las emociones. Con nuestras emociones (inteligencia intrapersonal) y con las de los demás (inteligencia interpersonal).
De la misma forma que por mucho tiempo se consideró que la única inteligencia es la académica (cociente intelectual), también se tendió a reducir el pensamiento al pensamiento propio del hemisferio lógico (pensamiento racional, abstracto, verbal). Pero ese es sólo un modo de pensamiento (hemisferio izquierdo).
Las emociones son una de las facetas de ese proceso, una parte tan integral del mismo como el pensamiento lógico, lineal y verbal del hemisferio izquierdo. De la misma manera que no pensamos sólo con un único hemisferio, sino que los dos son necesarios, tampoco nos limitamos a procesar la información, sino que además la sentimos.
A la hora de andar por la vida es más importante saber descifrar nuestras emociones que saber. Por supuesto, dejaremos para otra oportunidad el estudio de las emociones, abocándonos ahora a mencionar aquellas emociones que facilitan u obstaculizan la Inteligencia Emocional.
Además de sernos útil en el diario vivir -ya que cuando está presente, con buen nivel, las relaciones humanas íntimas y externas se tornan más armoniosas y positivas- podemos aplicarla en el campo laboral.
En el campo laboral, las empresas la han considerado con mas atención en los últimos tiempos, y se considera que si un empleado se sentía en un clima laboral positivo tendía a rendir más y a ser mas productivo y -lo que es mejor- a experimentar placer por la tarea realizada. Y esto ya en la década de 1940, si mal no recuerdo.
Por ello, cuando las empresas contratan a alguien no piden sólo un buen currículum, sino también buscan un conjunto de características psicológicas, como son:
• la capacidad de llevarse bien con los colegas
• la capacidad de resolver conflictos
• la capacidad de comunicarse, etc.
El que tengamos o no esas cualidades o habilidades va a depender del grado de desarrollo de nuestra inteligencia emocional.
La Inteligencia emocional es, entonces, una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades tales como:
• el control de los impulsos
• la autoconciencia
• la motivación
• el entusiasmo
• la perseverancia
• la empatía
• la agilidad mental, etc.
Estas habilidades configuran rasgos de carácter como:
• la autodisciplina.
• la compasión.
• el altruismo.
Estas habilidades resultan indispensables para una buena y creativa adaptación laboral y personal.
Desde un punto de vista psicológico, cuando la Inteligencia emocional está presente en un nivel adecuado se observarán en el individuo los siguientes rasgos:
Confianza
Es la sensación que el individuo tiene de controlar y dominar el propio cuerpo, la propia conducta y el propio mundo. La sensación de que tiene muchas posibilidades de éxito en lo que emprenda.
Curiosidad
La sensación de que el hecho de descubrir algo es positivo.
Intencionalidad
El deseo y la capacidad de lograr algo y de actuar en consecuencia. Esta habilidad está ligada a la sensación y a la capacidad de sentirse competente, de ser eficaz.
Autocontrol
La capacidad de modular y controlar las propias acciones en una forma apropiada a su edad; la sensación de control interno.
Relación
Es la capacidad de relacionarse con los demás, una capacidad que se basa en el hecho de comprender y de ser comprendido por sus semejantes.
Capacidad de comunicar
Es el deseo y la capacidad de intercambiar verbalmente ideas, sentimientos y conceptos con los demás. Esta capacidad exige la confianza en los demás y el placer de relacionarse con ellos.
Cooperación
La capacidad de compartir, colaborar, integrarse con el otro, por ejemplo en un grupo de trabajo, de estudio, de deporte y similares.
A continuación, resumiremos en dos apartados las competencias emocionales
a) Área intrapersonal
• Autoconfianza.
• Flexibilidad.
• Autocontrol.
• Perseverancia.
• Conocimiento de uno mismo.
b) Área Interpersonal:
• Capacidad de relación.
• Empatía.
• Competencias cognitivas.
• Pensamiento analítico.
• Pensamiento conceptual.
Para resumir este articulo, sólo resta añadir que estas capacidades y habilidades que configuran el inteligencia emocional se evalúan y analizar con la técnica de la grafología .














